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¡Estoy contigo!

– ¡Haz el saque!- gritaba

Era una voz, esa presión en el fraseo, que no dejaba de estar en la cancha de entrenamiento durante el Australian Open del 2004. Yo vivía muy cerca de algunas de las canchas de tenis, y fui a dos juegos en el Rod Laver Arena de Melbourne. A ver al consentido del Grand Slam Australiano: Andre Agassi.

Para quiénes crecimos viendo tennis desde la pantalla de nuestros televisores, como un culto, estar allí era un sueño. Mi papá nos llevó muchas veces a entrenar y aprender, pero lo mío era el kickingball y jugando tennis si acaso un buen saque parecía un bateo de baseball. Lo que sí era seguro era que al jugar pelota de playa siempre terminaba peleando por quién hacía de Pete Samprass o Andre Agassi. Así que cuando supe que regresaba a las canchas el “niño malo de Vegas” ya hecho un señor sin pañoleta y cabeza rapada (no había ido en el 2002) y gran ganador del 2003 dispuse de lo que había hecho en una semana de trabajo para comprar un ticket y verlo jugar.

Soñaba con ir a los entrenamientos y encontrarme a la gran Steffi Graf jugando y entrenando junto a quién era su marido, pero no, nunca lo alcancé. En cuartos de finales junto a Marat Safin quedó Agassi, y mi deseo de verlo ser el campeón nuevamente.

Una tarde paseaba con mi bici, o ni sé como llegué, pero me detuve frente al entrenamiento de Roger Federer y su hermano, pelota tras pelota, saque detrás de saque. El suizo exclamaba que llevaba todo el día haciendo exactamente lo mismo el día entero. El hermano, su entrenador en aquel entonces, le respondía: – ¡Haz el saque! Y no sólo lo logró ese 2004 se convirtió en el nuevo campeón frente a Safin.

Recuerdo las palabras de Agassi en el 2005, un señor, frente a un público que lo amaba  “Me siento como si yo fuera mitad australiano”. Ese mismo año se lesionó Serena Williams y tuvo que retirarse, y asistí al momento triunfal de la victoria de Justine Henin-Hardene. Pero lo más importante fue Steffi Graf declarando en ese momento su retiro y luego el de Agassi para disfrutar su hogar, su vida.

Este cuento largo-corto es para mostrarles que detrás de cada campeonato subyace la presión por ser el mejor en la cancha. Si eso antes era una constante, agreguen otras variables: medios, ¡ajá! y ahora REDES.

Les pido entonces imaginar ahora que son una joven de 23 años que durante toda su carrera ha vivido la presión, de ser la mejor frente a las grandes. Tener el título de campeona del US Open y el Abierto de Australia. Sentir la presión, vivir en pandemia y además tener que cumplir los compromisos que implican ser una de las atletas más destacadas de su generación. Eso fue exactamente la razón por la cual se retiró del French Open, por razones de salud mental Naomi Osaka.

Quizás para algunos la decisión, y el momento en el que la tenista lo decidió no fueron los más oportunos, pero que es oportuno cuando se habla de salud mental.

#EnRefugio uno de los temas en el que más hemos hecho énfasis ha sido la salud mental porque estamos más que convencidas, que en el momento en el que menos lo pienses puede aparecer, en forma de ataque de pánico, ansiedad, depresión, e incluso llanto.

En palabras de Osaka “Lo mejor que puede pasar en el tornamento, para los demás jugadores y por mi bienestar es retirarme para que cada uno se centre en el tennis en Paris. Nunca quise ser una distracción y acepto que no fue el mejor momento y que mi mensaje debió ser más claro. Lo más importante es no trivializar el tema de la salud mental y no tomármelo a la ligera.”

En el mundo del tennis muchas mujeres han manifestado la misma presión que han sentido sus pares hombres, incluso el agravante de cómo son percibidas, por su edad, raza e incluso belleza. La carrera de las marcas por estar presente, el público que asiste o no gracias a la promoción del evento, luego de un año en pandemia.

Simplemente fue demasiado. A Osaka otras celebridades del mundo público del deporte como Serena Williams, y del espectáculo como Will Smith (quién está interpretando el papel del padre de las hermanas Williams en “King David”, le han dado todo su apoyo, este último envió incluso una nota y la hizo pública afirmando “Tú estás en lo correcto y no ellos”.

Quizás hace muchos años este acto valiente de Osaka hubiese salvado de la presión innecesaria de las jóvenes Williams, la presión y deseos de ser futbolista de un Rafael Nadal o un Federer que se empeñaba en ser una máquina más que disfrutar la vida como lo manifestó la también campeona Steffi Graf, por un ¡Haz un saque!

Para las mujeres que nos leen, tú que no eres la atleta pero que sabes de las muchas presiones que vivimos esta nota mental, un recordatorio de que siempre es posible levantar la mano y parar, aunque no te parezca oportuno, pero sí necesario.

Osaka ha dejado un mensaje al mundo, y marca un hito para quiénes seguimos el deporte, mirar más allá de esa pantalla, allí hay seres humanos que también merecen su espacio para vivir, procesar los momentos que atravesamos y sobre todo que se dan permiso para respirar, ser personas vulnerables, antes que ser PERSONALIDAD. Como mujeres, Naomi ¡Estoy contigo!

Reacción de Serena Williams en apoyo a Naomi Osaka

Naomi I am with you
Ingrid Serrano Duque
Creadora de la Pijamada Amor Propio y de @sinmentemindfulness. Comunicadora, Locutora y Actriz. Consultora, Asesora y Facilitadora de Talleres a nivel organizacional. Licenciada en Comunicación Social de la UCAB, con post-grado en arte y comunicación en la Universidad de Melbourne, Australia. Certificada en Mentoring en el 2020 con el Grupo Inested Internacional avalado por la UPEL. Locutora de #QuedándoseEnCasa y @queeslopeorquepuedepasar.